lunes, mayo 09, 2011

Erecciones 2011

Por si alguien no se ha dado cuenta aún, estamos en campaña electoral, ese momento en el que se supone los ciudadanos de bien se informan, son informados y deciden la intención de su voto. Además, es también el momento para salvar delfines en llamas de manos de las hordas nazis, que es algo que se hace tanto en campaña como decidir la intención de voto en base a criterios racionales y meditados.
Como cada vez que hay elecciones, y ya sé que soy muy pesado, os presentaré de nuevo al señor D’Hondt aplicado en España. D’Hondt, mi blog, ya os conocéis, creo. A la pústula, pues.

El sistema de cálculo de D’Hondt es bastante sencillo si se ve con un ejemplo. Supongamos un ayuntamiento pequeño en el que elegiremos 9 concejales y hay 1000 votos escrutados:


  • 425 para el partido A
  • 375 para el partido B
  • 100 para el partido C
  • 100   votos en blanco (Ya, es irreal. Es un ejemplo, coñe)


Para asignar los concejales haríamos una tabla dividiendo el número de votos de cada partido entre 1, 2, 3 … hasta 9, que es el número de representantes de este ejemplo. De esa tabla cogeríamos los 9 números mayores como en la imagen de abajo


Se puede ver cómo cambiaría la distribución del ayuntamiento conforme aumenta el número de concejales elegidos. Por ejemplo, con uno más el partido A volvería a tener mayoría.

Véase que a la hora de calcular los escaños, el voto en blanco no influye en el resultado.
El mito del voto en blanco repartido entre los partidos grandes viene de los mínimos electorales. Por ejemplo, en Valencia si no se llega al 5% de los votos emitidos no nulos no se puede tener representación parlamentaria. El voto en blanco no beneficia a los partidos mayoritarios salvo si evita que alguien llegue al borne inferior del 3 ó 5%, algo por otra parte bastante improbable.
Se considera voto nulo el sobre que no contenga una papeleta oficial y no esté vacío (blanco), ya lleve una papeleta de Alianza Popular, insultos, un trozo de chóped o el prepucio de tu primo Levi. El voto nulo no computa para calcular los mínimos, no afecta al resultado, pero no se considera abstención.

Creo importante recordar que en España la circunscripción electoral -excepto en elecciones municipales, es la provincia. Así pues, cuantas más circunscripciones se empleen y menos diputados se elijan por provincia, más se distorsionará el resultado final. Sirva de ejemplo la tabla anterior: A más concejales elijamos, más parecida será la representación ganada con los votos recibidos. En provincias como Ávila o Soria es la hecatombe. Esto crea las tan conocidas injusticias que hacen al populacho azuzado por populistas indoctos protestar contra el sistema D’Hondt, pero no contra el demencial sistema provincial español, sustento de las más demenciales redes clientelares.

Entrando ya en la parte adoctrinadora de esta sinsorga postal, este año no sabía si hacer campaña (y votar) nulo o blanco. ¿Por qué?

-Votar en blanco es siempre una opción razonable, implica que uno considera oportuno ejercer su derecho al voto, pero no con ninguna de las opciones propuestas. Claro que si algún partido se quedase con el 4,9999% de los votos a las puertas del Parlament nunca (durante un par de días) me lo perdonaría

-Votar nulo es una opción también razonable. Se ejerce el derecho a voto, no se corre el (ínfimo, creo recordar que sólo ha sucedido una vez desde que hay elecciones “libres” en España) riesgo de dejar a nadie fuera y le permite a uno desde votar una rodaja de chóped (recuerden mi exitosa campaña) hasta escribir una arrebatadora explicación sobre tu decisión de votar nulo que llevará a los comisarios de los partidos en las mesas a hacer acto de contrición, arrepentimiento y, en última instancia, obligarles a cometer brutal suicidio arrancándose las entrañas a mordiscos al comprender, epifanía mediante, que sus vidas habían sido un completo desperdicio. Vamos, escribir “tonto el que lo lea” o “Políticos corructos
Al voto nulo sólo le veo una pega, y no es baladí: Entrar en el mismo saco que todas esas personas que escriben en la papeleta cosas como ¡Guapo! ¡Ese es mi nieto! ¡No te olvides de comprar papel higiénico cuando acabes en la mesa electoril, Ramón! Sólo de pensarlo me entran escalofríos

Your taxes at work

¿Por qué no busco una opción de voto que se aproxime más a mi idea de lo que debería ser en mi opinión un gobierno local o autonómico?

Todas las opciones que conozco me resultan en demasía incompetentes, nocivas y peligrosas. Incluso las apologéticas del voto en blanco, que mienten descaradamente. Una búsqueda exhaustiva de una opción de voto mínimamente adecuada me parece económicamente ineficiente, pues el precio de mi tiempo, la suficiencia que pueda anticipar en cuanto a la gestión de quienes encuentre, su proximidad ideológica y la probabilidad de no encontrar nada que cumpla unos requisitos mínimos, no compensaría ni de lejos la utilidad que me reportaría la satisfacción del voto y la posibilidad de influir en el resultado final de la erección.

Así pues, habiendo sopesado todas las opciones, me decanto de nuevo por la anterior campaña*:

¡Vote chóped! ¡Un hombre, un chóped!
(En su defecto se aceptará la mortadela con aceitunas)
Imagen de aquí


*Yo no diseñé la papeleta. El Parlamento Europeo se elige cada 5 años.

Prohibido plagiar o hacer obras derivadas sin permiso. Prohibida su distribución comercial (¿realmente alguien podría sacar dinero de esto?) sin permiso.
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