lunes, abril 27, 2009

Guolferine y el chopedcine

Tengo verdaderas ganas de que estrenen Lobezno.

Una versión sin buena parte de los efectos especiales ha sido colgada en Internet, y es ahora accesible para el público de prácticamente cualquier país. Teniendo en cuenta el perfil de los seguidores del cómic, es muy probable que todos la hayan visto ya o que, al menos, nadie les haya impedido verla.

¿Cuál es, entonces, mi interés por la película?

Esta película nos puede dar una idea de si, tal y como predican algunos, el cine y el dospuntocero son sustitutos perfectos del cine en sala. De ser así, estas se quedarán desiertas y se demostrará que Megaupload es, verdaderamente, un sustituto del cine.

¿Por qué Jordi Hurtado siempre tiene la misma sonrisa?
¿Por qué nadie envejece en su programa?
Hay tantas preguntas por resolver aún en esta vida...

Esto, en realidad es un experimento natural con mucho sesgo. La película puede no ser buena (aunque a mi no me desagradó, pero mi gusto no sé si es representativo), puede tener una distribución pésima etc. Lo propio sería que se filtrasen muchas más películas para tener una base sólida que nos permitiese ver si, como muchos asumen sin prueba ninguna, son sustitutos.
De ser así, los cines estarían siempre vacíos en las películas filtradas. De no ser así la mejora de la información no variará de manera estadísticamente significativa el número de entradas vendidas, pero sí que mejoraría la información de que dispone el consumidor, que gastaría en función de una calidad del producto que conocería de antemano. Está claro que seguiría habiendo variables incontrolables, pero permitiría comparaciones más sólidas.

Sinceramente, pienso que esto no pasaría. De hecho, pienso que el cine (El cine en sala, no el cine como actividad cultural o concepto o qué-sé-yo) es como el chóped, y se debería lograr que fuese chóped del todo. Del chóped conocemos los ingredientes, y sabemos si lleva gluten u otros alérgenos. Sabemos de antemano a qué sabe. Con el cine no pasa eso, pero es una de las pocas diferencias que le veo.

¿Que por qué es chóped y no jamón de Jabugo?

Fácil. Sin tener demasiadas series estadísticas para comprobar, puedo afirmar con poco margen de error que el cine es un bien inferior: Su consumo depende negativamente de la renta.
El año que más entradas de cine se vendieron en USA junto al 2001 fue 1959. Mediados de los 70 fueron unos años esplendorosos para la taquilla. Los años 30 vieron algunos éxitos de taquilla realmente increíbles, como Lo que el viento se llevó, cuya recaudación ajustada por inflación es la película más taquillera de la historia. Y curiosamente, esos años de taquillas fastuosas; de recaudaciones que alguandre imaginase productor alguno, fueron siempre en recesiones o momentos de actividad económica muy bajos.

A nivel nacional, podemos decir que aunque de puertas afuera digamos lo contrario, España ha sido tradicionalmente un país pobre. Durante el periodo en el que la renta nacional crecía y crecía, el número de espectadores crecía también imparable. En parte, supongo que esto podría ser debido a que el ocio va después de comer, de un coche y una hipoteca. Fue a partir de 2001 cuando la venta de entradas comenzó a bajar.


Y sin embargo, vemos cómo otras formas de ocio de "mayor nivel" aumentaron de manera bastante llamativa.


O otro tipo de caprichos relacionados con el ocio, como por ejemplo teles planas (1) (2) etc.
La subida espectacular que lleva la taquilla de este año tanto en España como en USA no parece contradecir demasiado mi hipótesis del bien inferior.

Desde luego, dada su evolución en crisis pasadas y su incremento actual no me atrevería a considerar al cine una industria moribunda.

El cine es chóped.
O como mucho, una versión más barata de la mortadela con aceitunas.

Eso sí, basura como estos tres proyectos, más que ilusionarme con la magia del cine me dan miedo y asco: 1, 2, 3.

lunes, abril 20, 2009

La caricatura me da miedo

África.
¿Realmente a alguien le importa África?
Seamos sinceros: Los niños negros que salen por la tele con los brazos raquíticos y la barriga hinchada causan más repulsión que lástima. Las campañas de recaudación están pensadas más para apelar al bolsillo de la gente vía el insulto y el amedrentamiento chantajista del palo: "si no nos das 1 euro al día este niño morirá y pesará sobre tu conciencia". Pero claro, al parecer lo deben de hacer porque la pugna publicitaria y por la ayuda escasa es violenta. No sé por qué no sacan nunca imágenes de las ciudades africanas, muchas de ellas más grandes que una ciudad europea media. Supongo que porque un pobre de ciudad no da tan bien en la cámara como un niño en el desierto, aunque necesitasen lo mismo.

Esa visión de África, de todas formas, está bastante desfasada. Pero a nadie le importa, porque a nadie le importa África. Sinceramente, a mi tampoco. Los países del magreb me parecen una versión casposa de Cádiz. Y el África negra, en general, me resulta aburrida. Y digo aburrida porque siempre sabe uno a lo que atenerse: En los países más o menos desarrollados del norte del África Negra tenemos una caricatura totalmente deformada de lo que es el primer mundo. Urbanización desmedida a la Krugman-Elizondo (cuyo ejemplo más claro es Lagos) y con motivaciones como las que exponía Lucas (2002), corrupción que haría palidecer de envidia a Zaplana y su Opel Vectra, gobiernos despóticos... En los otros simplemente tenemos guerrillas, gobiernos títere, recursos naturales explotados por señores de la guerra y un mátame que te mataré.

Caricatura de un guiri estándar en África

En este último apartado llegamos al paroxismo en países como nuestra amada ex-colonia: Guinea Ecuatorial, donde se calcula que Teodoro Obiang Yoestudienzaragoza Nguema controla directa o indirectamente la mitad del PIB del país. Y no sólo eso: Los crímenes no denunciados -de los que tengo noticia más por tradición oral de disidentes que por verlos por escrito- son bastante cómicos, y van desde la muerte aleatoria de civiles -otro tenryuubito- hasta comerse a su tío. La última fue tras el tiroteo de no hace demasiado, cuando Obiang se hizo el sueco al preguntarle qué habían hecho con los asaltantes. Imposible no caer rendido ante tal carisma.

Pero no es de las partes aburridas de África de las que quería hablar, ni tampoco de Guinea Ecuatorial, si no de uno de los tres países que me resultan mínimamente interesantes del continente, y el único habitable: Sudáfrica. El tercero es Zimbabue, por bigotes obvios.

Joelle Kayembe: ideal para la versión +18 de
The narrative of Arthur Gordon Pym of Nantucket

Tras leer este artículo sobre el futuro presidente del país, no pude por más que preguntarme si el cinismo empleado no había alcanzado un nivel tal de refinamiento que rozaba la burda astracanada, o si realmente lo decía en serio.
Está claro que, y no es una opinión si no un hecho objetivo, Thabo Mbeki era un inútil redomado. Está clarísimo que su opinión con respecto al VIH - SIDA era de todo menos científica. Pero al menos sabía leer.
Sinceramente, es la primera vez que en un reportaje citan como cualidad el ser prácticamente analfabeto. De hecho, la primera vez que oí hablar de Zuma decían que había abandonado el colegio a los 9, no a los 12 como en ese panfleto citan. Pero lo grave no son esos 3 años de diferencia, es que se pongan como se pongan, haber dejado el colegio a los 12 no es una cualidad deseable en un político. Me parece incluso más reprochable que su poligamia. De hecho, cuando atenúan su zafiedad diciendo que a pesar de todo es consciente de sus limitaciones MIENTEN. Si yo soy consciente de que no puedo partir una farola a patadas, no me lío a darle patadas. Si soy consciente de que soy analfabeto, debo ser consciente de que no voy a entintarme el dedo para firmar todo lo que me pongan por delante.

El que a uno le hayan acusado de corrupción no es grave, al menos si en Sudáfrica las acusaciones son tan gratuitas como las que hacen los medios en general en España. Pero sí que empieza a ser grave cuando pisas los juzgados, porque significa que hay una duda más o menos razonable de tu implicación en los chanchullos.

Charlize Theron, una de las subsaharianas preferidas de este bloj.

La parte del artículo dedicada al que será su "Padre, madre o tutor legal" es ya demencial. No se preocupen que está aquí el tipo este, que sabe de lo que habla, y le vigilará.
Un tipo con el mismo carisma que una sandía pocha no puede vigilar a un demagogo con don de gentes. En cuanto un adulador le diga al analfabeto que Manolito le quiere quitar el chupachús, Manolito aparecerá en pelotas rodeado de bosquimanos en algún lugar del páramo.
Me sentiré realmente decepcionado cuando Sudáfrica elija a su nuevo líder, un "niño grande, simpático y elocuente" como dicen en el hartikulo.
No quisiera que Sudáfrica se convirtiese en otra burda caricatura de las que pueblan el continente. El que la gente de un país elija a un presidente manifiestamente ignorante, corrupto y polígamo no dice nada bueno de ellos.

Y no, ahora no hablaba de Zaplana.

En fin, espero equivocarme.

sábado, abril 18, 2009

El espíritu del 68

Mayo del 68:

Papá nos paga los caprichos, y papá estado: los estudios. Vamos a quejarnos porque siempre hemos tenido lo que queremos y ahora queremos algo que no sabemos lo que es. Vamos a quejarnos para no seguir teniendo motivos de queja. Pero por favor, que nada cambie.



Protestas antibolonia 2008-2009:

Papá decía que en el 68 todos protestaban y follaban más que ahora, y eso que nació en Toledo en el 62. Eso debía de molar. Acuérdate de pedirle a papá que te suelte 70 euros, que de camino a la manifa hay una tienda de pantalones rotos monísima.

miércoles, abril 15, 2009

Las dos españas

Aviso a navegantes: Esto no tiene ningún rigor.

Creo que este es el título menos atrayente que jamás he utilizado. Pero no, no voy a hablar de lo que en principio se evoca con esa manida fórmula. El día que lo haga cerraré el bloj del asco que me daré a mi mismo conmigo mismo.
Las dos españas de las que quiero hablar, no son una división política ni social. A mi modo de ver, son más bien dos estamentos, tales como había en el antiguo régimen con la nobleza, el clero y el populacho.

Para ilustrar aquesto de lo que hablo, nada mejor que dos sesgados ejemplos, caricaturas ridículas de lo que pretendo exponer:



Ejemplo 1:
José García le prestó hace tiempo a Emilio unos diez mil filostros (moneda de curso legal en el mundo de fantasía), obtenidos con el sudor de su frente en su trabajo de autónomo. Le dijo que, por favor, se lo guardase en su caja fuerte mágica, ya que su caja fuerte de la marca BCE le pagaba intereses por depositar en ella su dinerito.
Pasado un tiempo, José García le pide a Emilio que, en cuanto pueda, le de su dinero. Lo necesita de manera más o menos urgente, ya que un cliente de toda la vida había hecho fallida por un cúmulo de clientes también de toda la vida que habían hecho fallida.
-¿Tus diez mil filostros? Sí, ahora en seguida te los doy, pero piensa que los tengo desoxicacharrados en farsis de Tubringen- responde Emilio.
José García llama al día siguiente, acongojado, pues necesita el circulante del enganchón para pagar a sus proveedores. Emilio le ofrece dos posibilidades:
a) descontar papel: Esto vendría a ser quedarse con pagarés (*) de otros clientes por valor de, aproximadamente, 11 500 – 12 000 filostros y prestarle 10 000 filostros a José. Eso sí, si uno de esos pagarés resulta incobrable, Emilio recuperará su dinero y le cobrará un interés de descubierto (en torno al 20% t.a.e. anual) a José por haberle prestado el dinero, que podría haber empleado en prestárselo a otra persona.
b) hipotecar su casa (si la tiene en propiedad) por valor de 10 000 filostros. Emilio le cobrará intereses por esa hipoteca, pero José salvará el culo de momento aunque luego se enfrente a gastos financieros diversos.
Arreglado el entuerto (usando una de las medidas o combinándolas con peso desigual), y pasados dos años y medio, a José, dado un mal coyuntural, le pegan un enganchón más gordo que el anterior, porque a uno de sus clientes tampoco le han pagado sus propios clientes y… bueno, eso, una larga cadena.
José va corriendo a Emilio, y le suplica que le de el dinero que le adeuda desde hace dos años y medio. Emilio dice que ese dinero está aún en el ciberespacio, puesto que la transacción se realizó, pero por el efecto mariposa una hez de vaca mal puesta en Texas provocó un agujero de gusano, y que un día de estos se lo dará.
Unos días después, con José asfixiado por las deudas, suplica a Emilio los filostros. Emilio se ríe y le escupe en la cara.
Cuando José va a denunciar el hecho ante alguien llamado “Desatención al cilicente”, se ríen de él y le toman por imbécil. Emilio es un Tenryuubito.
Desesperado, José intenta mediante todos los mecanismos legales, el cobro de esos 10 000 filostros pero en todas partes se ríen de él. Un ser llamado Rábula le ofrece recuperar ese dinero por el módico precio de 5 000 filostros, con una probabilidad de conseguirlo del 10% y en un plazo de siete millones de años para terminar el proceso si todo va bien, ya que parece ser que los mecanismos de la justicia son más rápidos ahora que ayer.
José, agobiado por las deudas, se va junto a su casa a emborracharse, rezando tras agotar todas las vías legales, por que por una de aquellas Emilio le devuelva lo que le debe (probablemente, no sólo sin los intereses que Emlio SÍ le cobra, si no con una tasa por rescate) y poder seguir con su vida como hasta entonces.
Emilio, de hecho, aconseja a José vender el apartamento de la playa que compró en los años 80, porque como siga así no podrá pagarle algún descuento de papel cancelado (enganchado), y odiaría tener que invocar su poder.
Emilio pagará cuando quiera. Si es que paga. Si es que para entonces José no es indigente.
José, mientras espera, beberá cerveza cada vez más barata y whisky cada vez peor.



Ejemplo 2:
Francisco González, que como Emilio pertenece al Tenryuubito, le prestó a Alfredo 1 000 filostros a cambio de 1 200 filostros en pagarés.
Esos pagarés resultan incobrables, así que Francisco le devuelve los pagarés a Alfredo y le detrae de su caja de caudales 1 200 filostros. El problema es que Alfredo sólo tenía 1199 guardados.
Francisco González, pues, invoca el poder de la Calavera Gris, concedido por el Gobierno y:
Pone una triple soldadura en todas las cajas de caudales conocidas de Alfredo
Le inscribe en una lista de personas peligrosas, que es pública y de libre acceso, tras lo cual a Alfredo nadie le prestará más dinero o, de hacerlo, lo harán a un tipo de interés más alto.
Al no poder cobrar el filostro que le falta, le embargan la casa a Alfredo, y le advierten de que tiene poco tiempo para desalojar la misma.
Francisco Gonzalez insinua a Alfredo que puede prostituir a su hija de cinco años.
Alfredo se queda sin empresa, sin casa y con una demanda de divorcio que le costará la mitad de las migajas que le han dado por su casa.



Bien, he de decir que una de estas dos historias NO es una hipérbole. Daré una pista: a Emilio sus amigos le llaman Caja de Ahorros del Mediterráneo. Eso sí, ni los filostros son euros, ni José se llama así.

Y, por supuesto, si cambiamos Francisco González por “Compañía suministradora de gas/agua/luz/teléfono” tenemos situaciones de indefensión legal similares. Eso sí, por similares, no son comparables. No es lo mismo un duque que un hidalgo, ¡dónde irá a parar!

Luego la gente bienpensate se espanta de que ocurran cosas como el incidente del Killdozer (1) o la aparición de un personaje del que me gustaría otro día: Black Bart (no confundir con Black Bart el pirata, al que en vida todos conocieron como Bartolomew Roberts; personaje del cual también intentaré hablar algún día)



(*) Un pagaré es más o menos un cheque que le hace la empresa / particular X a la empresa / particular Y comprometiéndose a pagar una cantidad N de moneda de curso legal en una fecha determinada. Tiene el mismo rango que cualquier otro contrato, y su impago puede conllevar las acciones legales pertinentes.

P.D: Gracias, Eva, por hacerme notar los trastornos de personalidad de algunos personajes.

miércoles, abril 08, 2009

Minipostal Intrascendente con dos días de retraso

Primera parte de La Coronación del Rey Jorge II, de Haendel


Compungido hasta extremos inmensurables, debo abandonar los principios de la claridad postal que suelen caracterizar este bloj para hablar sobre la drojan y las putas.

El clásico post, que en todo bloj se hace al menos una vez, para posicionarse en uno u otro sentido. Si a alguien le interesa la formalización del asunto, Becker tiene publicado un libro bastante interesante (y aquí un artículo también interesantísimo), y con un manual básico de micro (la parte de micro del consumidor) y algo de teoría de juegos puede formalizarlo seguramente mejor de lo que yo lo he hecho en los márgenes de mis apuntes.

Punto 1: En forma de polipripileno
Algunos estupefacientes (Farlopa, cannabis…), a pesar de ser legal su consumo, no lo es el venderlos o acumularlos en cantidad mayor de la que se pueda considerar como consumo personal (y moderado).
Sin embargo la venta de otros como el alcohol, con una capacidad de adicción física mucho mayor que la cocaína, no está restringida más que a determinadas horas y grupos de edad. Esta distinción, racionalmente resulta arbitraria(1).
El Estado Español se gasta en combatir la venta de las sustancias que considera no adecuadas en torno a 2500-3000 millones al año (1) (2)

Punto 2: Obtención
A pesar de tal restricción, conseguir una cantidad nada desdeñable de estos productos es mucho más fácil que conseguir una atención decente por parte de un proveedor de servicios básicos como telefonía, electricidad o gas. Cualquier persona con suficiente dinero para adquirir estos productos, puede hacerlo sin esfuerzo y sin restricción alguna, a pesar del castigo que podría acarrearle.
Si bien la experiencia personal NUNCA debe considerarse argumento, debo decir que la primera vez que me ofrecieron tales productos fue a la tierna edad de 8 años, y se me ofreció caballo en las fiestas de mi pueblo. Ya en época más reciente, cuando volvía de nadar en Valencia se me ofrecía de manera hastiantemente regular costo. Por supuesto la cocaína es un producto que fluye con alegría en las noches festivas.

1+2: Estamos ante un producto prohibido por unas razones que no se aplican a otros bienes, con una teórica interdicción en venta y almacenamiento pero de muy fácil obtención.


Punto 3: Consumo.
La gente no consume porque esté a su alcance. Si fuese así, mi abuela sería cocainómana. La gente consume en función de la utilidad marginal (Beneficio marginal, incremento de bienestar…) que le reporte el consumo de la misma, descontando el perjuicio futuro que le pueda causar a su salud y a su bolsillo.
La lógica vendría a ser de este tipo:
Si esta noche puedo tener sexo salvaje con, digamos, Rebecca Linares pero sé que mañana me darán 5 latigazos, depende de mi esperanza de placer (lo que creo que disfrutaré) y de el dolor que sentiré MAÑANA. Si el orden fuese el inverso, muchos de los que aceptarían el trato en el primer caso no lo harían. (Eso se llama preferencia por el presente)
Es decir, no por tenerlo a mano voy a consumir. De lo que también se puede asumir que el incremento de consumo ligado a una despenalización no sería demasiado agudo, si no simplemente eliminaría de la ecuación el “miedo a la ley”.
La labor de las instituciones sería, por tanto, la de informar (1 -Los precios son risibles-) adecuadamente a los ciudadanos para que estos libremente consuman o se abstengan.

Parte 4: Violencia

El Estado es una empresa a la que los ciudadanos le han otorgado el cuasi-monopolio del uso de la violencia en la resolución de conflictos entre particulares o de individuos con la sociedad en su conjunto. Es decir, si tenemos una deuda con Fulanito, denunciamos el hecho y, juicio (o mediación) mediante, el Estado sustrae (con o sin violencia) una cantidad de bienes más o menos equivalentes al monto de la deuda, para así saldarla. Lo que viene a siendo un embargo, un procedimiento concursal o cualquier tontería semejante.
Hete aquí que, claro, si la venta de un producto no está reconocida por el Estado, este no intervendrá para saldar la deuda, y debamos de procurarnos nosotros, emprendedores, los medios de disuasión violenta necesarios para los pagos de nuestra actividad. Lo que vienen siendo sicarios y demás parafernalia. El problema con este tipo de violencia es que:
  • - Suele ser desproporcionada, ya que al no contar con un verdadero aparato mercantil, la deuda se ha de saldar rompiendo piernas. Es más, dado que muchas veces directamente se liquida al deudor, muchas deudas quedan impagadas.
  • - Suele ser indiscriminada, pues no cuenta con un aparato de justicia que discierna sobre la conveniencia de la violencia
  • - Es mucho más costosa que la violencia del Estado, pues esta última tiene unos claros rendimientos de escala crecientes.

Unas empresas legales de fabricación, distribución y venta de droga ahorrarían costes de mantenimiento de sicarios, ahorrarían costes a la sociedad en términos de violencia innecesaria y desproporcionada.

Fox y Dana cuando hicieron la primera comunión

Parte 5: Salud

Asumiendo que no se produciría un incremento significativo del consumo de estupefacientes (o que de hacerse se haría en sustitución de otras drogas ahora legales), el coste sanitario (a priori) sería ligeramente superior. Si tenemos en cuenta el coste de tratar a pacientes con dosis mal cortadas (demasiado puras o cortadas con tóxicos demasiado potentes como matarratas), es posible que igualásemos ambos costes.
Es más, muchos de los problemas asociados a la drogodependencia (aparte de que los yonkis son más feos que la gente sana), están asociados a la mala calidad del producto. Si estos pasasen controles sanitarios como los cacahuetes o los condones, muchos de esos problemas se evitarían (pero las yonkis seguirían siendo, probablemente, igual de feas)
De todas formas, y eso es tema para otro día, el sistema de Seguridad Social español necesitaría como mínimo racionalizarse y plantearse una reducción de costes superfluos importante.

Hay gente que con esto alcanza el Tao

Parte 6: Coste
  • empresarial
Como todo producto legal, debería tener una carga impositiva. Como todo producto que genera una externalidad negativa no pecuniaria sobre la que no se puedan establecer derechos de propiedad, debería llevar asociado un impuesto pigoviano (esto lo explico después).
Aquí es cuando los detractores de la legalización mahieren a los –generalmente estúpidos y feos, aunque no siempre- partidarios de la legalización, recriminándoles el que nadie pagaría por la droga más cara de lo que la puede encontrar en el mercado negro, o que su aceptación sería marginal. Y es cuando me dan ganas de contestar aquella frase que hizo famosa un filósofo (ignoro cual): Insalívame un cojón.
La empresa Estupefacientes Inc., Antes conocida como Cártel de la Droja Ilegal tendría los siguientes ahorros de costes:
  • a) Coste del mantenimiento de la violencia: Pasa a 0
  • b) Coste de la defensa contra la violencia de otros grupos: Pasa a 0
  • c) Coste de las incautaciones y redadas policiales: Pasa a 0
  • d) Coste de métodos de transporte ineficientes (Submarinos, pequeños fardos en embarcaciones inestables, estómagos de mulas etc.): Reducido drásticamente
  • e) Sobornos: Quiero creer que pasaría a cero
  • f) Coste de redes de distribución ineficientes (Con multitud de eslabones que cortan y recortan la mercancía): Pasa a ser casi nulo, pues el producto sería diluido UNA sola vez, con excipientes probadamente inocuos. Menos cortes, menos intermediarios, menos costes (o más beneficio para la empresa, vaya)
  • g) Los costes de producción bajarían, pues la producción dejaría de ser clandestina y, como en el caso de las plantaciones sudamericanas de coca, fumigadas las bellas contradas en que se encuentran por la D.E.A. y demás agencias inútiles.
Eso los que se me ocurren a bote pronto, claro.
Mientras la carga impositiva no fuese superior a este ahorro, los malazos tendrían incentivo a convertirse en empresarios respetables y a ciar su condición legal.

  • social

El coste social sería claramente inferior al coste actual. El ahorro de millardos de euros en persecución policial estéril, la disminución de la violencia asociada a este tipo de negocios (y por tanto también ahorro en costes de seguridad), la parte del coste sanitario actual que sería cubierta por la nueva imposición serían un buen acicate a nivel social.

Los consumidores se beneficiarían de un producto de calidad, sin riesgo de intoxicaciones innecesarias o engaños.

Más allá de la cuestión general, sugeriría que tales productos fuesen dispensados en locales al uso y que, a ser posible, se encontrasen a una distancia prudencial de los centros habitados. ¿Razón? La misma que se arguye para que no se hagan botellones en zonas céntricas.

¿Por qué decía que iba a hablar de putas?
Si bien la parte de razonamiento sanitario no tiene sentido, pues la prostitución no genera costes sanitarios ni sociales per se, sí que genera violencia para con las prostitutas y hace necesaria la existencia de chulos, pues al estar en un limbo jurídico las prostitutas no tienen la capacidad de hacer valer sus derechos de cobro más que si el cliente lo desea. De poder utilizar los mismos mecanismos que, por ejemplo, un fontanero (otra profesión que tiene la costumbre de no hacer jamás facturas) para el cobro (esto es, denunciar) la violencia asociada a la prostitución sería la misma que en el contrato de dos personas adultas para prestar servicios de contabilidad. Solo que los contables, por lo general, suelen ser más grises, aburridos, feos y hacen menos ditirambos que las putas a sus clientes.

Los Dir en Grey os desean una feliz semana

Segunda y tercera parte de La Coronación...
-segunda- -tercera-

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