lunes, diciembre 22, 2008

El peor de la historia (I)

Publicaciones especiales de navidad presentan...

EL PEOR DE LA HISTORIA. Primera Parte.
Y no, no es quien se creen.

Podría intentar sacar a relucir el cinismo y la HIRONIHA™ para decir esto, pero no. Las cosas claras, y el chocolate oscuro: George Walker Bush NO es el peor presidente de la historia de los Estados Unidos de América. Punto (seguido).

Decir eso es tener una perspectiva histórica menor que la de una ameba recién dividida. Decir eso es ser un orate charlatán. Como lo soy yo, vaya, solo que peor.

Esto no quita que, desde mi punto de vista, George Walker Bush haya sido un presidente inicuo y, más que mediocre: malo. Eso sí, más allá de lo que muchos dicen, no le considero un ser aviltado, pues para ello hace falta tener mucha inquina y, sobre todo, una capacidad intelectual mínima.

Dentro de poco en los bolsillos de algunos

Resumen: Ha sido un tonto útil manejado por unos tarados locos. Pero no más que pudiesen serlo el vocinglero general incansable (aunque no un genial estratega) y presidente de los billetes de 50: Ulises S Grant y su Grantismo (término nacido de su nombre, como estraperlo nace de Strauss Perlman, que en la jerga política americana significa ser Corruptus in Extremis) o Warren Gamaliel Harding (menudo nombrecito, aunque no es comparable con Rutherford Hayes), presidente totalmente aleatorio cuya idea de políticas fiscales debía ser algo parecido a Si tomas medidas al azar, la mitad no deben estar mal. En eso se parecía bastante a los últimos meses del gobierno del presidente Walker (George Walker Bush, no el Ranger de Texas). A Harding también se le recuerda (quien le recuerda) por haber parado la política internacional de Wilson, condenando (aún más) al fracaso a la Sociedad de Naciones.

Por ahora me he limitado a nombrar individuos de ralea similar a la del aún presidente -mas no de su rancio abolengo. Tan solo (que yo recuerde) John Quincy Adams tuvo un padre presidente, aunque no un abuelo investigado por colaboración con el regimen nacionalsocialista alemán.

Pero no es de mediocridades y nulidades de lo que quiero hablar, si no de la mayor inutilidad habida (y esperemos que por haber): del ínclito, excelso y eximio demócrata James Buchanan Jr.

Como curiosidad, pero no como objeto de juicio, diré que se especula -no sin bastante razón, que mantuvo una (o más de una) relación homosexual con la persona con la que vivió por más de 15 años, el Senador por el Estado de Alabama y vicepresidente por 45 días con Pierce: William Rufus deVane King otro tipo con un nombrecito majo y con una pinta de bujarrón suripante bastante acusada. Andrew Jackson, personaje donde los haya, le llamaba normalmente Miss Nancy. Como colofón, los herederos de ambos quemaron la correspondencia mutua al poco de heredarla.

Por cierto que su supuesto novio era uno de los mayores terratenientes esclavistas de todo Estados Unidos, siendo su familia dueña de más de 5000 negros; aunque murió 4 años antes de que Buchanan llegase al poder y no se puede decir que le influenciase directamente.

Murió a las 6 semanas de haber aceptado el cargo de Vicepresidente en Cuba, donde estaba para, gracias a su gozoso clima, recuperar su endeble salud (sic). Así, rodeado de cubanos que le llamaban miamol, murió feliz.

Aquí a Rufus DeVane King, en imagen Wikipédica.

A continuación, me limitaré a hacer ringlera de hechos y algún comentario al respecto, pues en este caso los actos -o ausencia de ellos- se cuentan por pifias.

-Su victoria fue de las más pírricas que se recuerdan en los Estados Unidos. Richard Fillmore, expresidente y miembro del partido ignorante (no se llamaba así, vale. Se hacían llamar los Don't Know o Orden de la Bandera Estrellada, y su doctrina era la de América para los americanos) se metió por medio de la pugna entre Republicanos (antiesclavistas), Demócratas (esclavistas) y los restos agonizantes de los Whig (Fuerza política en caída libre). En su primer discurso como Presidente de los Estados Unidos de América, se refirió al tema de la esclavitud como algo de escasa importancia práctica. Hablo de 1857. La guerra empezó en 1861.

-El llamado Doughface (Caramasa, término que indica persona maleable, de poca espenta que necesita estar bajo la sombra de otros) tuvo una de las progresiones más impresionantes de la historia, y eso que empezó con fuerza: Con el problema de Kansas ya empezado, al que los historiadores americanos llaman "Bloody Kansas" o "Bleeding Kansas". Yo optaría por traducirlo como Sangría de Kansas.

Pongo esto en situación: (1)
Estados Unidos, por aquella época, estaba formada por Estados y Territorios. Los Estados, tal y como los conocemos hoy, eran lo que son: Las unidades básicas de gobierno de la Federación con autonomía para gestionar todos los problemas que no concerniesen más allá de sus fronteras.
Hasta el 30 de Mayo de 1854, legalmente se establecían todos los territorios por encima de la línea Mason Dixon(Ver mapa) como no esclavistas, a excepción de Virginia, Missouri y Kentucky -Compromiso de Missouri. Es más, Kentucky fue, más adelante, un estado esclavista que luchó (aunque no con demasiado ahínco) del lado de los Yankees. El ¿problema? es que por medio de lo que llamaron "soberanía ilegal", Nuevo México quería ser libre (no esclavista) (Por influencia mexicana preferían ver crecer los frijoles a tener negros cultivándolos) y el territorio de Utah, esclavista -o algo parecido, por ser un lugar lleno de mormones locos exiliados.

Así, el 30 de mayo de 1854 el presidente Pierce -otro crack, aceptó la propuesta demócrata de que fuese cada estado el que decidiese si ser o no esclavista. Así, la colonización de algunos territorios empezó a hacerse de manera teledirigida, esto es, los gobernantes, caciques y jerifaltes esclavistas de estados vecinos mandaban a sus lacayos y bandoleros al territorio cercano para colonizarlo y así constituirlo lo antes posible como estado esclavista, mientras que los peces gordos financieros con sombrero de copa subvencionaban a los colonos para que se instalasen y creasen estados no esclavistas.
Así, lograron algo similar a un óptimo paretiano a la inversa: cualquier cambio habría sido para mejor.

Línea de Mason Dixon y paralelo 40,
frontera de Missouri e Iowa y de Nebraska y Kansas)

Desde la populosa (sinónimo de decenas de personas hacinadas en un minipiso de la Ministra Trujillo) Nueva Inglaterra, miles de personas fueron a Kansas. Desde el tranquilo sur, como la gente estaba más apegada al suelo y a sus banjos, enviaban matones a sueldo para matar a los antiesclavistas y así igualar las cuentas.
Así, a correprisa, se hizo en febrero de 1855 un censo en el que se registraron 2905 votantes. Mes y poco después, el 30 de marzo, con 6307 votos emitidos (sic) se eligió un congreso estatal esclavista. Como a los antiesclavistas ls pareció mal, hicieron su propio parlamento en otra ciudad y escribieron su propia constitución. Todo muy lógico. Además, para combatir a las bandas de maleantes y viles criminales de Missouri, los pacíficos Nuevoingleses Kansinos empezaron a recibir armas de Nueva Inglaterra. Así, empezó una cordial charla de caballeros, en los que unos quemaban pueblos, los otros sacaban familias de sus casas para volarles la cabeza y en poco tiempo juntaron unos 300 cadáveres para hacer una fiesta de disfraces. El nuevo gobernador, con tropas federales bajo mando, enfrió un poco los ánimos. Un aguafiestas, el hombre.
Además, como el Senado Federal estaba controlado por los demócratas y la Cámara de Representantes por los republicanos, era imposible dirimir la cuestión con equidad y justicia. Vamos, que se hacían la cama unos a otros.
Tras unos cuantos líos burocráticos, que incluyen la creación de una tercera legislatura paralela en la que solo (bueno, más o menos) votaron ciudadanos censados y bajo control antiesclavista; la legislatura esclavista aprobó una constitución en la que, para al votación, daban dos opciones: esclavitud plena o dejar que la gente conservase a sus esclavos. De nuevo, con casi 7 000 votos emitidos, 6 226 aceptaron la esclavitud plena. Seguía sin haber tanta gente en el estado, y se calcula que la abstención fue de unos 10 000 votantes. De hecho, el congreso antiesclavista convocó otra votación, en la que 100 26 colonos votaron en contra de la constitución esclavista y 162 a favor.

Volvemos con Buchanan.
Buchanan, en un acto de sabiduría indédito, sometió al voto del Congreso Federal la constitución esclavista (o Constitución de Lecompton -no he encontrado un solo enlace decente en español), recién rechazada por la práctica totalidad de los colonos realmente asentados (El ~90% de los votantes de la primera constitución eran habitantes de Missouri)
El Senado la aceptó, pero en negociaciones con la Cámara de Representantes se forzó a una nueva votación de la constitución. Buchanan aceptó siempre y cuando, si no salía lo que él quisiese, Kansas no tuviese derecho a volver a intentar ser un estado hasta que llegase a 90 000 habitantes.
Por supuesto, por 11812 frente a 1916, se votó en contra, y Kansas tuvo que esperar.
Admiradores de Buchanan celebrando su
canonización por la Iglesia Mormona


Algo que sabe todo el mundo es que no puede haber presidente malo sin crisis económica. Y este también tuvo la suya: El pánico de 1857.
En Inglaterra llevaban unos años con las Corn Laws, las Anti-Corn Laws y las Anti-Anti-Corn laws, a hostias con Rusia y calentitos en Crimea, así que le compraban trigo y materias primas a Estados Unidos y, además, invertían con pasión, deleite y fruición en los mercados americanos. Además, el incipiente sistema financiero de la Federación, endeble como un flan cortado a martillazos, se había hinchado gracias a especuladores de tierras y la burbuja del ferrocarril. El desplome del precio del trigo y otros granos por la apertura comercial rusa, la pérdida de inversiones inglesas, el estallido de la burbuja de los nuevos territorios, la burbuja del ferrocarril, la sobreacumulación de stocks de productos manufacturados y herramientas (imposibles de vender a los arruinados granjeros del norte, y nada rentables para los esclavistas sureños) y, por último pero no menos importante a efectos psicológicos: el hundimiento de 15 000 Kg de oro gubernamental que hizo temer a los inversores por al no convertibilidad del billete en metal (recordemos que funcionaban con patrón oro), puso las cosas bastante mal en el norte (en el Sur, mientras pudiesen seguir vendiendo algodón, les daba todo igual. Eran un monocultivo de algodón con esclavos alimentando a una aristocracia burguesa). No acabo de entender por qué no hubo anticipación racional, pero es lo que pasó.
El gobierno actuó emitiendo bonos a carretadas y bajando los impuestos, lo que, si bien a corto plazo ayudó, hizo que el gobierno empezase una espiral de déficit y deuda bastante perniciosa agravada además por la Guerra de Utah (¡¡ahora con un enlace a la Wikipedia mormona!!) o el Buchanan Blunder (Pifiazus Máximus en latín).

La guerra de Utah será narrada mañana o pasado, en otra casi apasionante historia navideña, así como la traca final: La despedida en Carolina del Sur.

lunes, diciembre 08, 2008

¡Nuevo! ¡Consulta homeopática gratuíta al primer HOYGAN!

Hay crisis. Supongo que más de uno habrá visto algún telediario, leído la prensa económica mientras se fumaba un habano o ha sido atacado por una turbamulta furiosa de indigentes y parias al salir de la panadería para arrebatarle el fermentado de harina de las manos y alimentar a su prole de harapientos demonios.

¿Por qué digo esto?

Porque, en épocas de crisis, la ciencia avanza que es una barbaridad. Siempre aparecen remedios milagrosos, crecepelos maravillosos y trileros vendedores perfectamente conocedores de su mercancía que tratan de hacer la vida de los que les rodean mejor -a cambio de ínfimas cantidades de dinero. Son estos momentos de desintegración del orden y la tiranía de los estados, aliados con la ciencia oficial los que hacen florecer la verdad que no puede ser ocultada a los ojos más avispados y las mentes más inquietas. Fue en la pasada Gran Depresión cuando los grandes genios de la radiestesia y la medicina antroposófica alcanzaron mayores niveles de… alcanzaron mayores niveles.

Por eso, y porque considero que es una labor para la sociedad en general, me he decidido mejorar el mundo mediante alguna de estas verdades totalmente ciertas que la ciencia oficial pretende ignorar para perpetuar su tiránico poder.
Imagen recurrente de la ciencia oficial

Tras mucho divagar indagar e investigar, he encontrado el método más adecuado con el que ayudar a la sociedad. La idea me la dio una bioquímica mexicana y, poco después, mi vecina ingeniera, pues estaba haciendo una campaña de recaudación de fondos para montar un chiringuito hospital infantil homeopático.
Sí, hamijos, a partir de ahora este blog será una consulta homeopática. Esa maravilla que, gracias a su concepción holística es capaz de tratar cuerpo y mente al mismo tiempo.

Pero, para dar más seguridad a mis queridos homeopatizados, explicaré un poco más las bases de este camino (en el sentido oriental del término, un Do), punto intermedio entre arte y ciencia.

La homeopatía nace como hermana bastarda forma avanzada de la medicina oficial occidental, la que en su arrogancia inventó el SIDA, hace mortales sangrías y mata más de lo que salva; la de las grandes corporaciones que nos tratan a todos como ratas de laboratorio. El artífice de tal descubrimiento, al que el planeta tierra debiera estar agradecido (o mejor, la galaxia entera), fue el Dr Samuel Friedrich Hahnemann, hace ya casi 200 años (1810). Si ha sobrevivido tanto tiempo es que forzosamente lo que cuenta ha de ser cierto, como el Cristianismo, el Islam o el Quijote.

El Dr Hahnemann, traduciendo un tratado médico, descubrió que la quinina curaba fiebres intermitentes, como la malaria, y se vio tentado de probarla en su propio ser. Al hacerlo, tuvo fiebre así como todos los demás síntomas de una enfermedad febril virulenta. De ahí infirió el primer postulado que dio nombre a esta gran rama del saber (homeo, de iguales características):

Las enfermedades y males desaparecen usando sustancias que generen ese mismo problema en un individuo sano.


Así, a partir de esta aplastante lógica y de un razonamiento inducido por una reflexión teórica previa y una muestra poblacional significativa, podemos deducir otro postulado de la homeopatía:

Las enfermedades, males y dolencias se tratan dependiendo del cuadro sintomatológico del paciente, no de la enfermedad subyacente.


Tras eso, Hahnemann y algunos becarios comenzaron a probar en sus carnes y almas primero, y después en animales; sustancias diversas para comprobar los efectos que producían. Vieron que, en ocasiones, al aplicar el tóxico a un enfermo, su situación curiosamente empeoraba.

Tras esto, experimentando con ratones, descubrió otra gran e importante verdad ignorada hasta entonces y desde entonces por la malvada ciencia oficial.
Administró arsénico –el cual causa espasmos, a ratones con cuadros espasmódicos inducidos, y estos misteriosamente murieron. Pero cuanto más diluida estaba la dosis que tomaban los roedores, menos probabilidades tenían de morir… ¡¡y de sufrir espasmos!!
La humanidad tomó nota:

Cuanta menor sea la dosis de agente activo, mayor será el efecto que cause a los pacientes.


Claro, para justificar eso ante la ciencia oficial (pero no ante las mentes despiertas, que captaron la esencia de lo expuesto sin necesidad de tanto estúpido formalismo), Hahnemann añadió una hipótesis de base a su teoría:

El agua –u otro excipiente- en el que se redujese hasta el infinito la cantidad de agente activo era (es) una sustancia capaz de memorizar los efectos benéficos de dicho principio activo, más no así su toxicidad.


Esto era porque las moléculas de principio activo, al entrar en contacto con las de agua, contagiaban a estas de su esencia. Pero claro, para que todas las moléculas de agua entren en contacto con la sustancia activa o con otras moléculas de agua –u otro excipiente- previamente contagiado por el principio activo, había que agitar el preparado. A esto se le llamó sucusión.

Por desgracia, tanto los psicotrópicos como los preparados alcohólicos no suelen responder ante este científico principio, pues una gota de cerveza agitada en un barreño de agua no provoca desinhibición alguna (cogorza no debería provocar, pues es un efecto negativo y el agua, que es muy lista, los sabe diferenciar)

Siguiendo las instrucciones del segundo postulado (menos es más), los productos homeopáticos se clasifican según la potencia de la disolución de Hahnemann.

Estos, suelen presentarse con un número arábigo y un número romano.
La X indica que la sustancia activa original ha sido mezclada en una proporción de 1/10 con excipiente. La C a 1/100. M de 1/1000. Vamos, que es el inverso del número romano el que indica el grado de dilución.
El número arábigo indica el número de diluciones.
Médico homeópata estándar sin bata.

Así:
Una dilución de grado 6X (la menor y, según la homeopatía, la menos potente, pues cuanto más activo menos potencia) implicaría verter 1 decilitro de la solución en 0,9 kilogramos de agua pura o alcohol. Realizar el proceso de sucusión (agitar) para que las partículas de activo toquen al resto de partículas de agua o alcohol. Extraer un decilitro de este licuado y verterlo en otros 0,9 kilogramos de excipiente. Sucusionar de nuevo y repetir todo hasta 6 veces.
En el caso más habitual de presentación es en forma de perlas o esferas. Estas perlas o esferas suelen ser bolitas de lactosa y sacarosa que son impregnadas por la solución.

Según expertos consultados (ya se sabe que un experto es la unidad máxima de veracidad periodística), un kilogramo de agua tiene 3,346*(10^25) moléculas de H2O. Es decir: 3 346 con 22 ceros detrás.

En el caso de la dilución estándar, 30X: tenemos una esperanza matemática de encontrarnos con una partícula de activo por cada 10^30 de agua o alcohol -suponiendo que el número de moléculas por gramo sea similar al del excipiente (Matización patrocinada por Anna). Así, para que la esperanza matemática de encontrar una partícula de principio activo sea razonable, deberíamos bebernos aproximadamente 10^30/(3,346*10^25)=29886 litros de agua. Pero como el agua recuerda aquellas partículas curadoras con las que ha estado en contacto (pero no los orines, desechos médicos, heces, sal, residuos nucleares etc.), y cuanto menos haya en la mezcla más recordará y con más nitidez, será efectivo sí o sí.

Si alguien está interesado en saber otros tipos de diluciones o dinamizaciones, que es el nombre chamánico correcto, aquí puede consultar algunas tan graciosas como la de korsakov (en la que, cagándose en las unidades de medida, asume que la cantidad que se queda adherida a los bordes del contenedor de mezclas es siempre de 1cl, y solo hay que vaciar el recipiente de mezclas y volverlo a llenar tantas veces sea necesario para un producto C).

Yo uso homeopatía, y no esa medicina de nenazas.

Por supuesto, la ciencia oficial ha intentado boicotearnos a nosotros, los homeópatas y a esta maravillosa CIENCIARTE de la manera más vil: haciendo estudios con su inútil y presuntuoso método científico y su absurda lógica y sentido común para determinar que la los efectos de la homeopatía no van más allá, a nivel estadístico, que los del simple placebo ¡qué se han creído! La homeopatía ha de estar recetada por auténticos homeópatas, con voz tranquila y sosegada, con sonrisas y tarifas astronómicas una atención personalizada y remunerada a su productividad marginal. Absurdos estudios científicos que pretenden demostrar algo usando la estadística (que es la puta de las matemáticas, que son a su vez la puta de la biología, que es la lacaya de las compañías farmacéuticas con intereses económicos y manipuladoras de la ciencia oficial) y a pacientes que no han tenido un contacto directo con el homeópata -quien es el único capacitado para la holística sanación, solo arrojan mierda sobre los propios estúpidos que difaman a la homeopatía. La homeopatía tiene algo que jamás tendrá la ciencia oficial: testimonios totalmente verídicos.

Menos mal que el único estado realmente democrático y primermundista, el francés, sí que admite la homeopatía dentro del sistema de Seguridad Social público, mejorando sensiblemente la calidad de vida de sus ciudadanos. Nada tiene que ver que la mayor empresa del mundo de productos homeopáticos (Boiron) sea francesa, quien solo con la bacteria inexistente el oscillococcinum obtenga cada año decenas de millones de euros de beneficio. Eso es una excusa que dan los creyentes pagados por la ciencia oficial cerrados de mente que no creen en los gnomos.

Ci no cree en mi no cree en la homeopatía.

Como supongo estarán todos convencidos tras el alegato, en los comentarios atenderé ruegos y preguntas, amén de sanarles y exigir sumas inmensas de dinero apelar a su caridad a la hora de valorar las mágicas sanaciones que les ofrezco.

Y ahora, si me disculpan, me voy a mezclar C8H18 con mil litros de agua, que así tendré gasolina de mayor potencia al precio del agua. Qué tontos son todos que siguen pagando la gasolina pudiendo generarla mediante sucusión.


(1)(2)(3)(4)(5)


COROLARIO:
Dada la maravillosa idea de Orayo, y como muestra de mi infinita bondad para con la humanidad, como remedio gratuíto para cortes y heridas domésticas, recomiendo y receto: Heridas Defensivas producidas por Arma Blanca dinamizado a 200c. El daño en el alma que se manifiesta a través de nuestros cortes pelando patatas serán sanados de inmediato, pues el preparado es tremendamente potente.

Prohibido plagiar o hacer obras derivadas sin permiso. Prohibida su distribución comercial (¿realmente alguien podría sacar dinero de esto?) sin permiso.
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