lunes, noviembre 24, 2008

Desidia

No quería publicar nada, pero me he encontrado una pifia que me ha hecho gracia, y dada la calidad de este bloj, que es ninguna; la temática que tiene, que es ninguna y que estoy cansado, pues la subo:

Estaba leyendo un artículo de El País y he visto una frase un tanto extraña. Me he parado un segundo y la he vuelto a leer.
Me ha empezado a entrar la risa floja...

El artículo es este.
Un artículo más o menos interesante sobre la historia del VIH.

Y la frase en cuestión:


"Las mujeres contabilizan la mitad de las infecciones.".


Añadido a petición popular: ¿Hay una sala llena de contables, machos y hembras en igual proporción, anotando en debe y haber cada una de las infecciones?

Es más, suponiendo que contabilizar tenga como significado "contraer una enfermedad":

Así a ojo, estimo que la población mundial de mujeres representa el 49% de la población mundial total. Y digo 49% por las prácticas de selección sexual chinas y porque nacen más hombres que mujeres (aunque estas vivan más).

Vale.

¿Es necesario que me den ese dato?

Sería relevante, no sé, si me dijesen que las mujeres representan el 5% de las infecciones. O el 95%. Pero vamos, que es de circo.

En fin, solo puedo añadir una cosa:

martes, noviembre 18, 2008

Las revoluciones en occidente

Ayer, lunes, me explotó la conexión (más bien se sobrecargó, ya que hasta hace unos días la compartíamos 500, y ahora somos 800.)

Ruego, por tanto, se me disculpe y acepte el texto siguiente con retraso:


No sé si alguien habrá tenido ocasión de probar en Francia la salsa Diable. Es bastante común ver en los bares de Plat du Jour (el equivalente a nuestro menú) e incluso en los restaurantes universitarios.

Es una salsa suave aunque bastante sabrosa, hecha a base de mostaza, laurel, cebolla y algo de mantequilla. En la mayoría de sitios es una salsa clara, en la que puedes ver sin problema los granos de mostaza y, algunas otras, notar tibiamente el picor en la pituitaria amarilla de las semillas de Dijon.

La historia de esta salsa viene de lejos, y fue de gran importancia durante las hambrunas previas y posteriores a la Revolución. La salsa, al principio, se hacía friendo toda la cebolla chalota que uno pudiese encontrar en toda la mantequilla que buenamente pudiese poner, y reduciendo con paciencia. Si se presentaba como sopa (que también), se volvía a recomponer a modo de ragú. Y, como la inventiva humana implota cuando hay hambre, surgen genios por doquier. A la salsa se le añadía picado de mostaza de Dijon, cuanto más fuerte mejor, así como pimienta cayena en buena cantidad. Incluso, los más sibaritas, de tener a mano, le añadían estragón y laurel, para matar el olor de la cebolla (pues el sabor había muerto al sepultarla en mostaza y cayena).


La primera imagen que sale en google si se busca Diable

Esta salsa, en origen servida como sopa de cebolla picante; untada, sucada o salpicada en pan –dependiendo, claro, del poder adquisitivo y las formas y modales que se guardasen en cada casa- mataba el hambre, amén de alimentar cosa fina (pues la mantequilla reducida con pan y cebolla aportan lo suficiente para no morir inanes en un tiempo). Su sabor, combinando el picor en la boca de la cayena con el nasal de la mostaza, hacían fútil cualquier intento de apagar la quemazón; de ahí su nombre: Diable.

Años después, cuando alguno de esos pordioseros que se alimentaban con aquella salsa, traída entre aullidos de lo más profundo del averno, ascendieron socialmente, pedían a su servicio que les preparasen aquella maravilla que les había hecho sobrevivir tan largo tiempo; pero ahora sí, como aderezo para la carne o acompañar el postre del pan con queso: de ahí nacieron (entre otros) el Pollo à la Diable (en este enlace confunden la salsa Diable con la Diablo. Aunque sea la traducción NO es lo mismo. Están usando la Diable),la palette de porc à la diable –Pierna de cerdo en salsa Diable, que en este caso suele estar cocinada durante un tiempo con la salsa. También se puede hacer con otras partes del cerdo.

Conforme pasaba el tiempo y las generaciones, aquella salsa se tornó agresiva, demasiado dura e incomestible para los burgueses francos, que aún mantenían a las damas de servicio que sirvieron a sus padres, pero les rogaban –más bien ordenaban- que por favor las hiciesen un poco más comestibles, más fáciles de tragar. No querían llorar, no querían que sus mocos saliesen de sus narices mientras comían, y tener que enjugarlos en un paño de lino o seda; ni tan solo de papel. No querían tener que parar su encorsetada manduca para agarrarse el tabique nasal, y así evitar que se quebrase por las muecas.


Minipunto para quien averigüe la relación del post con esta imagen.

Y, si bien algunos siguieron tomándola y haciéndola tal y como les habían enseñado, la mayoría; la enorme mayoría, ya no la podían tolerar. Muchos, incluso, directamente la desconocían.

Y por eso, por más que muchos quieran, en Europa nadie luchará por nada que obligue a levantarse del sillón.

Sea la esclavitud o la ley de fugas. Sea el poder ser violado físicamente por cualquier agente de la autoridad (que no autoridad) o intelectualmente por gobernantes corruptos.

Y dentro de poco, en ningún sitio.

lunes, noviembre 10, 2008

Plan Bolonia, DE HANTEVRASO

Bueno, esta es la eneésima (n-ésima) vez que intento escribir sobre el tema, pero como me han pedido que lo haga, le he dado prioridad máxima. Por si a alguien le interesa (no lo creo), la primera tentativa fue la tarde anterior al partido Turquía-Alemania de la pasada Eurocopa. Esa noche cené con el demandante.

Comencemos

¿Qué es el proceso de Bolonia?

Un proceso continental para la convergencia en el ámbito universitario a nivel europeo (no solo de la Unión), que consta de varios tratados y declaraciones, empezando por Sorbona, Bolonia, Praga, Berlín… aparte de muchos otros documentos de apoyo etc.
Como el proceso de convergencia se enmarca dentro de la Agenda de Lisboa, la palabra más repetida es competitividad. Si se hiciese un Wordle saldría en el centro y en gigante.

Decir esto es como no decir nada, pero básicamente lo podríamos reducir a 6 objetivos, que no paran de repetir en las declaraciones pero no citan, con lo que uno se vuelve loco buscando. Estos son:

  1. La adopción de un sistema fácilmente legible y comparable de titulaciones, mediante la implantación, entre otras cuestiones, de unSuplemento al Diploma.
  2. La adopción de un sistema basado, fundamentalmente, en dos ciclos principales: Grado y Posgrado.
  3. El establecimiento de un sistema de créditos, como el sistema ECTS.
  4. La promoción de la cooperación Europea para asegurar un nivel de calidad para el desarrollo de criterios y metodologías comparables.
  5. La promoción de una necesaria dimensión Europea en la educación superior con particular énfasis en el desarrollo curricular.
  6. La promoción de la movilidad y remoción de obstáculos para el ejercicio libre de la misma por los estudiantes, profesores y personal administrativo de las universidades y otras Instituciones de enseñanza superior europea

Esto por lo que se refiere a los títulos. El proceso también plantea la necesidad de que sean las universidades las que gestionen sus propios recursos. Eso, en España, como que nos da igual, ya que se viene haciendo desde tiempo inmemorial (Autonomía de las universidades, y a su vez, libertad de cátedra dentro de las mismas) con más o menos éxito. Esto, a mi juicio, amén de una mimesis absurda (o burda copia sacada de contexto) de los argumentos franceses por parte de los alumnos españoles (los poderes públicos franceses –Ministerios etc.- pueden obligar a las universidades a gastar en lo que les de la gana) es lo que ha llevado a algunos a pensar que la universidad va a ser privatizada.

Con los 6 puntos de Bolonia, voy a ir por partes (Sí, hoy no hay chistes absurdos, no estoy de humor):



1. La adopción de un sistema fácilmente legible y comparable de titulaciones, mediante la implantación, entre otras cuestiones, de un Suplemento al Diploma.

Por lo que he leído, el suplemento al diploma vendría siendo un resumen de las competencias que, teóricamente, ha adquirido el alumno o estudiante o como coño se diga ahora para que quede políticamente correcto. Esto, en Román Paladino (Quiero facer una prosa en román paladino / en cual suele el pueblo fablar con so vezino / ca non so tan letrado por fer otro latino / Bien valdrá, como creo, un vaso de bon vino) significa que darán un adjunto al título diciendo las asignaturas que hayan cursado.


2. La adopción de un sistema basado, fundamentalmente, en dos ciclos principales: Grado y Posgrado.

Para esto, dejo un par de cuadros que lo explican mejor que mi limitada prosa:
(Recordemos que un curso equivale a, al menos, 60 créditos –ver siguiente-)

Esto vendría a ser el sistema español actual:
Y esto el sistema de cursos previsto en el Plan Bolonia (que no es tal plan si no un conglomerado de firmas y firmantes). Nótese que, incluso en los integrados, el precio del crédito no ha de mantenerse constante por no ser técnicamente el Máster la misma titulación que le grado.



Por otra parte, y como dice el Real Decreto 1393/2007 (una de las pocas partes bien adaptadas de los textos originales a la legislación española):
1. Las enseñanzas de Máster tienen como finalidad la adquisición por el estudiante de una formación avanzada, de carácter especializado o multidisciplinar, orientada a la especialización académica o profesional, o bien a promover la iniciación en tareas investigadoras.

A efectos prácticos, esto significa que se crean dos tipos de máster: Profesional e Investigador. Las maestrías de investigación tendrán, por lo general, accesos a doctorado. Las profesionales dependerá de las circunstancias. (Nota personal: ¡cómo amo que burocraticen aún más el sistema!)

3. El establecimiento de un sistema de créditos, como el sistema ECTS.

Esto, para los que no sepan cómo va el sistema, necesita una pequeña explicación:

En España, un crédito -español- equivale a aproximadamente 10 horas lectivas, ya sean teóricas o prácticas.

Como cara país tenía una manera diferente de computar las asignaturas, se intentó crear un sistema de valoración estandarizado, así nació el crédito ECTS.
El crédito ECTS pone énfasis en el trabajo del alumno, aunque también contabiliza (obviamente) las horas lectivas.
El crédito ECTS equivale a, aproximadamente, 25 horas de trabajo del alumno repartidas entre trabajo en clase y trabajo en casa. (No se llaman así, pero viene a ser eso)
Actualmente el sistema está implantado en todas las titulaciones de universidades que aceptan intercambios académicos Erasmus o similares con otras instituciones europeas, ya que es la forma en la que se reconocen mutuamente las materias cursadas.

Con hacerlo extensible a los documentos internos de cada universidad se evita el crear un nuevo sistema de mesura.
Además, siempre queda la opción de conversión española: Por cada hora de clase, 1,5 horas de trabajo en casa (según el plan de trabajo). Resultado: 25 horas trabajadas del alumno por cada crédito conseguido. Plas.



4. La promoción de la cooperación Europea para asegurar un nivel de calidad para el desarrollo de criterios y metodologías comparables.

Un loable objetivo. Lo de las metodologías comparables ya se hizo con el sistema ECTS.
En cuanto a equiparar en calidad, no creo que nadie tenga ninguna pega siempre que se haga por arriba y no la igualdad en la mediocridad.
Aquí incluiría toda la farfolla que hay en los tratados y adjuntos de esta ralea:

“the competitiveness of European diplomas in the international scene and the capacity to attract students from outside the European Higher Education Area (...)readability of degrees by employers, institutions and individuals at large; acceptance of qualifications in academic and professional terms; clear information on the objectives and learning outcomes of the programmes; friendly student services, both educational and non-educational; dissemination of European knowledge production, including textbooks, specialised magazines and research results.”


Que en castellano viene a ser: Que los extracomunitarios vengan atraídos porque nuestro sistema universitario mola, que los empleadores sepan qué ha estudiado cada uno y que el conocimiento se propague con mayor velocidad en Europa apoyando la creación de revistas europeas y libros de texto comunes.

Alsou:

“Debemos apuntar, en particular, hacia el objetivo de incrementar la competitividad del sistema Europeo de educación superior. (…) Necesitamos asegurarnos de que el sistema de educación superior europeo adquiera un grado de atracción mundial igual al de nuestras extraordinarias tradiciones culturales y científicas”

Las citas corresponden a Praga y Bolonia, respectivamente.


5. La promoción de una necesaria dimensión Europea en la educación superior con particular énfasis en el desarrollo curricular.

Esto es blabla masivo. Lo que se pretende, según he visto, es que haya alguna asignatura de Formación del espíritu nacional que fomente el europeísmo de los cachorros.

6. La promoción de la movilidad y remoción de obstáculos para el ejercicio libre de la misma por los estudiantes, profesores y personal administrativo de las universidades y otras Instituciones de enseñanza superior europea

Erasmus, Leonardo y demás becas de intercambio en el ámbito europeo.



¿Dónde está el problema?

A nivel general, aparte de la falacia de la privatización de la universidad, en esto:

“63. Employability is promoted by having learning outcomes that are relevant for the labour market, but also by having a clear and easily understood expression of these outcomes and some form of accreditation that certifies that the learning outcomes are being achieved.”

Según algunos, ahí en vez de poner que se promocionará la empleabilidad dando conocimientos relevantes y útiles en el mundo real, pone que las universidades impartirán Formación Profesional. Debe ser que no aprendí inglés con ellos. Además, esto chocoa frontalmente con el punto siguiente, ya más local:


Que en España somos siempre más papistas que el papa. O, resumiéndolo en una fotografía:



Van a reconvertirse o desaparecer TODAS las titulaciones actuales. Las carreras de grado serán de 4 cursos, los estudios de postgrado; de 1 ó 2 cursos.

Al desaparecer las carreras eminentemente prácticas, como eran los primeros ciclos (recordemos, diplomaturas, ingenierías técnicas y arquitecturas técnicas), el objetivo 68 del documento de Praga deja de tener sentido, pues las carreras más prácticas son absorvidas por las más teóricas, y además retrasan en un curso la salida de los profesionales al mercado de trabajo.

He aquí un cuadro de lo que pretende Ministerio de Cosas Chulis (también conocido como el Ministerio de Nombre Cambiante) con esto:


Por otra parte, hasta ahora, las carreras tenían un precio más o menos constante durante todos los cursos de la misma. Los precios, que varían según el grado de experimentalidad de la carrera y la universidad (y de si se ha suspendido previamente esa materia), vienen dados como un porcentaje del coste total de escolarización del alumno en dicha asignatura.
Así, un crédito de Economía en la Universitat de València ronda los 9 euros. Un crédito en Química ronda los 13. Y da igual si uno se matricula en primero de carrera, en asignaturas de 5º, si hace una escalera y tiene asignaturas de todos los cursos (siempre que no las haya suspendido, claro) o se lo ha tomado con calma y lleva 10 años en la carrera a 2 asignaturas al año.

Pero, por arte de birlibirloque, los precios en los postgrados cambian de manera milagrosa, multiplicándose como los panes y los peces de nuestro amado señor Jesucristo.

Para ilustrar tal maravilla, basten estos enlaces:

EHU (Euskal Herriko Unibertsitatea o Universidad del País Vasco):
Precio del crédito para estudios de grado.
Precio del crédito para estudios de postgrado.

Universidad Complutense de Mandril:
Precio del crédito para estudios de grado.
Precio del crédito para estudios de postgrado.


A falta de una explicación oficial, mi conjetura es la siguiente:

  • a) Hacer un Master queda la hostia de bien. La gente va a pagar por tener algo llamado Master en el currículum
  • b) A todas las universidades, a todas, las autonomías correspondientes les deben una cantidad variable de millones, desde los cientos que le debe a cada universidad valenciana la Generalitat, los 50 que les debe la administración catalana a la Politècnica y a la UAB pasando por otras cifras que desconozco y no voy a ponerme a buscar.
  • c) Los costes de un Master siempre se pueden hinchar, ya que al haber menos alumnos por profesor y ser algo tan “avanzado” y “especializado”, el coste debe ser muy alto.

Por otra parte, el oscurantismo (llamémosle difícil acceso) en el que se mantienen los esquemas de planes de estudio por parte de la ineficaz, ineficiente, totalmente burocratizada y burrocratizada administración, ha llevado a planes de estudios tan ridículos como este:


Lo dicho: cuando alguien intenta ser más papista que el Papa, hay que huir. Si el que lo pretende es el gobierno (el grupo de incompetentes cuya capacidad de administración global es igual a la del peor de sus administradores), que Yoda nos pille confesaos.


Arcturus - Ad Absurdum



Los documentos originales pinchando sobre el link de "Real Decreto 1393/2007" (sí, no solo lleva al RD) o aquí (2) (3)


Actualización Forgiana:



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