viernes, abril 27, 2007

Las frases

No me apetece pensar, así que dos frases (o quotes, como mola llamarlas ahora)

1-No se de quien es esta frase, se la he visto atribuida al senador John McCain (hombre con unas ideas horripilantes sobre política exterior aunque bastante cuerdo en política interior), aunque no puedo confirmar su autoría. De todas formas resume bastante bien el fracaso de las políticas de educación pública de cualquier país, así como el objetivo a alcanzar:

"El día que los congresistas envíen a sus hijos a escuelas públicas sabré que el problema educativo se ha resuelto"



2- "cualquiera que esté dispuesto a perder parte de su libertad por un mayor grado de seguridad, no merece ni la una ni la otra" John Benjamin Franklin

3- "El patriotismo es la virtud de los depravados" Oscar Wilde.

Y con cuatro tonterías me ahorro poner el vídeo de un mono con patines. Soy to guay.


jueves, abril 12, 2007

Mi bautiso wey

Debo decir, antes de nada y aún a sabiendas de que "excusatio non petita, acusatio manifiesta", todo fue muy rápido (JA) y yo fui solo un objeto pasivo de lo que sucedió.

Corría una hora de la mañana de un día no muy lejano (vamos, que no hace ni una semana y era por la mañana), llamémosle día D. Una oportuna infección me había alejado de los cuadrilat... de los lugares con humo, y andaba ciertamente enojado por ello, aún y cuando los antibióticos en forma de colirio en suspensión habían hecho remitir la conjuntivitis surrealérrica que me había acosado días atrás. Me subía por las paredes, vaya. Unos timbrazos me hicieron deducir, ya que grande es mi locuacidad, que me llamaban por teléfono. Era un abyecto y pérfido malhechor, cuya única intención, sin duda alguna, era la que consiguió: corromperme hasta las entrañas, desvirgar mi juvenil y pueril mente para convertirla en otra nueva, temerosa del señor -vuestro Dios.

No ocultó en ningún momento que quería llevarme a un bucle de desesperación y depravación solo comparable a las perras que se cogía Nerón (una de las personas con más gusto de la historia, patente sobre todo en sus obras decorativas entre las que se incluye crear la iluminación para un banquete en los jardines de su palacio de verano con personas embreadas). Esta personilla en cuestión planeó el llevarme, aún contra mi voluntad a... LA FILMOTECA.

Todo hay que decirlo, como persona curiosa, accedí aún a costa de mi dignidad por curiosidad y por estar convencido de que podría transformarme de forma inmediata en uno de esos seres tan valorados por la sociedad que hacen comentarios sin sentido sobre estupideces y banalidades y son alharaqueados y aplaudidos por ellas. Quería ser uno de esos inmortales de la cultura hispana con grandes lentes, capaces de provocar un incendio forestal en días de mucho sol, flequillos perfectamente formados, cuerpos silfídicos (casi tan bellos como los de los tísicos - sifilíticos - anoréxicos y comunistas) torneados en la apatía de sus salas de lectura repletas de tebeos europeos y libros de Dostoievski y Tolstoi que JAMÁS leerán.


La cuestión es que las palabras “ciclo japonés” tiraron bastante, ya que me imaginaba algo tipo, no se... ¿Zatoichi? ¿Los siete samuráis? ¿Godzilla vs Gamera? ¿Ultraman Powered?

Llego tarde, como mandan las reglas más elementales de cortesía, totalmente abierto a nuevas emociones y a ver a mucha gente con las gafas de pasta y las manos en posición de mesarse las perillas de jóvenes progres intelectuales. Veo unas jóvenes niponas acompañadas del equivalente masculino de Batman (más bien hombre murciélago), acompañadas de una joven frikesa que le hacía el coño palmas solo con conocer niponas. Tras ser abonada la grotesca cifra de 1.00 (un) euro por el corruptor (que fue disminuido de su deuda), subimos al cuarto piso, lugar donde se realizan las proyecciones fílmicas para Hamantes del Harte. Indignación con el cartel de “prohibido comer y beber en la sala”, mandato horripilante incluso para gobernantes como Hitler o un Kaczinsky. Prácticamente se llena la sala, excepto por algunos vacíos, pero se llena. La comodidad de las sillas (todo hay que decirlo) se vio sacudida por la aparición de dos intelectuales, sin duda alguna, que se pusieron a mi vera por el lado que tenía vacío. Bien, vale… todo bien… hasta que empezó.

Primer plano de la película: el nombre. El soporte físico estaba un poco degradado, es decir, el celuloide era una puta mierda. Bien, no pasa nada, no sabía de que año era la película (de hecho no supe qué película vería hasta que la vi).

Título: Distance. Bien, pretenciosillo, pero vale, no había que prejuzgar, había que abrirse a nuevos horizontes.

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Aviso,

voy a “contar” la película, si alguien quiere verla (NO lo recomiendo) y no le gustan los spoilers que no lo lea. Y que entonces tampoco lea la sinopsis, porque en un línea te resume la película sin dejarse NADA, excepto mis sagaces, mordaces y deplorables valoraciones)

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Primera escena: cámara estática aunque con ligero movimiento haciendo un plano corto de la radio antigua de un coche viejo en la que hablan de la conmemoración de un atentado en el que murieron cientos de personas y miles resultaron heridas. El coche de mierda corrobora la (falsa) premisa de la vejez de la película, las cifras muy acordes con la cultura popular japonesa, la forma de atentar (envenenar el agua) poco original pero coherente. Los subtítulos en castellano conviven con los subtítulos en inglés. Extraño y cutre, pero bien.

Estado de mi vecino de asiento: Se revuelve en el asiento

La siguientes 10 escenas aprox. no tienen ni puto sentido. Escenas de un par de minutos cada una en la que un tipo habla con su novia de “yo te quiero más”, “esa que te ha llamado quien era –no, cariño, era un hombre”, un tipo le lleva flores a un viejo medio comatoso. Eso tendría un pase de no ser porque, aunque el sonido me importase un comino, la cámara se movía como si alguien con parkinson moviese una cámara casera de las de oferta del Mediamarkt. Me apercibo que la película es actual, con lo que el degradado es cutrez. Me mareo por la cámara, pero bueno, aún puede salvarse.

Estado de mi vecino de asiento: Sorprendido. Se sigue moviendo en el asiento.

Hasta que les roban el coche: Planos de 5-10 minutos de gente haciendo el idiota por un monte. Esa gente es la de las primeras 10 escenas, han quedado para rezar a sus familiares terroristas que acabaron muriendo. Rezan en un embarcadero de mierda, ven a alguien sospechoso y vuelven a su coche. La cámara se sigue moviendo de forma compulsiva, incluso en los planos “estáticos”. El sonido es una bazofia, y los actores hablan en susurros. Llegados a este punto todo el mundo se ha dado cuenta por el dolor ocular que está rodada con iluminación natural. Unas 3 o 4 personas se van de la sala para no volver. Los pérpetres son creíbles hasta el hartazgo (y un huevo).

Estado de mi vecino de asiento: Duerme. De vez en cuando suelta un sonido similar a un “gñe”

Por la noche: como cae la noche y están en mitad de la nada, los 4 tipos y el hombre sospechoso, que se descubre como antiguo setario de la seta, van a una chabola clandestina, antigua sede del criadero de setas, en mitad del monte, perfectamente construida y con agua corriente. Eso si, al parecer el agua “sabe a óxido” (yo no bebería del grifo de una casa en la que ha vivido gente que envenena depósitos de agua, pero el chaval tiene el estómago de Jesús Gil). Se hace de noche y todos recuerdan gracias a los flashbacks y a conversaciones en las que no dicen nada a los terroristas. La película se vuelve (más) “intimista”, es decir, los actores se contentan con poner caras de ser personas interesantes y ocultar cosas, nadie dice nada y las tomas son largas, larguísimas. A destacar esa de 5 minutos de una hoguera crepitando, lo que demuestra lo sensible que es el director. Toda la película es un poema compuesto, al menos, por Yoko Ono o por Barney Gumble. Una decena de personas (aprox.) abandonan la sala. Me doy cuenta demasiado tarde de que he acabado metido en una puta película dogma japonesa, sobre todo cuando caigo en la cuenta de que NO hay banda sonora, lo único que podría hacer tragable la película (al menos en los momentos de silencio “absoluto”)

El tipo de mi lado es el que añade las comillas a “absoluto”, pues sus ronquidos, también conocidos como la música del alma, son la perfecta banda sonora para algo tan íntimo, personal y tedioso.

De la noche al fin: La gente abandona de forma continuada la sala sin haber finalizado la proyección, escenas de “vuelta a la normalidad” son rotas cuando le preguntan a un tipo que por qué no ha tenido flashbacks como los demás. Este se calla y habla de que los lirios que había en la choza eran tan bonitos que Maria Antonieta se habría suicidado por ellos (mentira). El hombre de mi lado es despertado por su compañero, y se unen a los otros tantos que se habían ido de la sala. La japonesa de detrás mío casi me clava la barbilla en el colodrillo (gracias Mortadelo) al no saber como ponerse para no morirse viendo una producción nacional suya, mientras pensaba en cambiarse la nacionalidad por lesothesa para no tener vergüenza ajena en esas situaciones. Al final se imagina que el florero ese de los lirios era el hijo del jefe de la seta (al menos es lo que yo me imaginé), vuelve al monte en una escena de 4 minutos en la que la cámara solo le enfoca los talones de las zapatillas (¿?) y quema el embarcadero y un libro de fotos de un abuelo muerto.

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La película, destilado de sensibilidad, armonía, paz interior y demás mariconadas, es una joya de esas que le hacen a uno ir al lavabo de regocijo. Sin duda, el filme tiene una finalidad muy clara, y es enseñarnos, a lo largo de dos horas y media, cómo se debe llevar una flauta gigante australiana por el monte para que tome el aire y cómo hacerla desaparecer cuando no interesa: como el bastón de Goku o las declaraciones de algunos políticos.

Tras salir de allí, me fui a la óptica más cercana y pedí unas monturas de pasta negra, aunque los cristales no me hagan falta. Ya puedo decir que he ido a ver un ladrillo a la filmoteca (conditio sine qua non) de Dogma (Bonus: +2 puntos) Japonés (Bonus: +1 punto), no me he dormido (+1 punto) y he hecho un comentario de ella (+3 punto. Falta de parecido con Alex de la iglesia: -1 punto), me he ganado las gafas con una puntuación de 5. La próxima será un docudrama bielorruso grabado en super8 por un deficiente mental usando como zoom una lupa hecha con botellas de PVC, en una sola toma y en la que un tartamudo narre la pelea de dos cucarachas en un cubo de playa en sánscrito, con subtítulos en Farsi, y escribiré el comentario usando las normas gramaticales de la escuela de traducción de Alfonso X. Me lo he ganado.



Resumen de todo lo anterior: UNA Y NO MÁS, SANTO TOMÁS.

Para cerrar, algo que todos supongo habrán visto ya o al menos conocerán, pero será presumiblemente uno de los momentos cumbres de la civilización occidental:

Primero el teaser:





Y después los trailers:
(1) (2) (3) (4)


EDITO:

En castellano he encontrado dos:
(1)(2)

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