viernes, febrero 16, 2007

Las cosas y los cosos de la vida y el vido



Primero que nada mis disculpas por la ausencia. No se ha debido a nada en especial, solo a que soy gilipollas, pero eso no es nada especial, es obvio.


Hace unos años, algunas ¿personas? se dieron cuenta que protestando por chuminadas camperas y por estupideces varias, si hacían el suficiente ruido conseguían sonrojar, sorprender, acojonar (uso peyorativo del término masculino cojón, exijo un cambio inmediato) y humillar (por ese orden) a los agraviantes, aunque estos no fuesen tales, haciéndoles rogar perdón en la plaza pública mientras los hados, los dioses (y las diosas, que yo no discrimino porque soy “tope in”) y las musas que inspiraron a Ed Wood les retiraban la palabra y comenzaban a confabular en su contra, acabando por defenestrarlos socialmente e incluso literalmente. Un poder solo comparable al que en su momento disfrutó Marat, estaba al alcance de toda asociación estúpidamente lamentable.


Primero fueron los anuncios que herían la moral y el buen gusto, siendo absurdos los anuncios censurados a Bocatta, Amena etc. De todas formas, son anuncios, a nadie le gustan los anuncios si después de ellos Maite Zaldívar va a meterse una manzana por la nariz y a intentar expulsarla por la oreja izquierda.

Después vinieron genialidades como la prohibición de caricaturizar a ningún profeta, prohombre, deidad (o deidada) ni similar, y en pos de la libertad religiosa se exigió (y se consiguió) el recorte de la libertad de expresión en pos del “respeto y el buen gusto”.

Ahora ya no es la publicidad ni lo que hay entre espacios publicitarios lo que se quiere censurar, retocar, remodelar, martillar, destrozar, vilipendiar, execrar y otras muchas palabras inventadas más, es el propio vehículo de expresión humana: El lenguaje.

Hostia –dirán algunos- El cheli ya es una degeneración del mismo y lo ataca desde la raíz hasta las puntas por no ser un anticaspa con Selenio… ¿de qué estaba hablando? Ah, si, eso… No es lo mismo hablar mal que quejarse de los que no hablan mal por creer que te discriminan hablando bien.

Cuando era un crío, en el colegio ya me enseñaron que no solo tienen dos géneros los sustantivos estríctamente hablando(masculino y femenino), sino que había otros que poseían ambos o eran comunes en cuanto al género (El/la bedel, el/la jurado, el/la concejal), epicenos (Hay epicenos masculinos (personaje, vástago, tiburón, lince) y epicenos femeninos (persona, víctima, hormiga, perdiz). La concordancia debe establecerse siempre en función del género gramatical del sustantivo epiceno, y no en función del sexo del referente) , y ambiguos (aplicados a personas como Stanley Tucci y al Vodka), pero parece que ahora decir algo como “la líder” supone discriminar a la mujer que lidera, y se opta por formas como lideresa o lidera. Puesto, opto por Lidertriza, que refleja mejor la condición de mujer dominante.

Pero claro, si solo quedase ahí, serían un grupo de exaltadas que quieren notoriedad y no lo consiguen por propios méritos porque no tienen ningún tipo de capacidad que pueda destacar. Pero no, el problema es cuando los poderes públicos legitiman y subvencionan esas estupideces. Está claro que 1000€ sirven para poco, pero para avasallar el lenguaje mejor que lo usen para material de oficina, porno alemán o para el comedor de beneficencia local (o para porno alemán en el comedor de beneficencia local).


Sinceramente, esta gente no creo que busque nada parecido a la igualdad, sino una notoriedad que en épocas más civilizadas, como la época del II Imperio Klingon, sería penada con la amputación de toda extremidad necesaria para el desplazamiento. No creo que vilipendiar el lenguaje cambiando “contribuyentes” por “contribuyentas y contribuyentes” /RAE al respecto/ sea cabal, y menos racional me parece pagar por ello.

Tenía entendido que la lengua cambiaba con la sociedad, no a la sociedad.
La lengua por si sola no tiene ningún tipo de connotación, quien la ve es porque la quiere ver, así un uso gramatical o semántico no es machista per se, en cualquier caso lo será el uso que haga de él el usuario (y no pienso decir la usuaria por pura economía textual).
Y lo dice alguien que suspendió lengua en selectivo.

El tema está muy trillado y bla bla, lo se, pero no doy para más.

Como despedida y cierre, como miembro de la asociación de “Lagartijos macho no hermafroditas de las islas Dokdo/takeshima”, me avergüenza que se utilicen fórmulas como “lagarto lagarto” tratando de ahuyentar espíritus malignos, ya que nos atribuye propiedades que no tenemos, e incita a la violencia contra los lagartos al hervirnos para hacer pócimas. Quiero una subvención para retirar esa expresión de todos los tebeos de Mortadelo publicados hasta la fecha. He dicho.

Prohibido plagiar o hacer obras derivadas sin permiso. Prohibida su distribución comercial (¿realmente alguien podría sacar dinero de esto?) sin permiso.
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