lunes, enero 30, 2006

Cuacando el pato que come callos y piafando cual caballo.

Espacio gratuito y veloz de recopilación de la situación valenciana, que por lo general no importa ni a los valencianos, presenta.............

CUAK: espacio informativo de la especulación.
Hoy presentamos: El Ágora.


La historia del ágora comienza un día que Calatrava quería un Ferrari nuevo, y no quería tirar de cuenta corriente, así que se pasó por su tierra natal y propuso la maravilla, todo ufano él.


- ¡Quiero venderos un rascacielos!

Y como no podía ser de otra manera comenzó el proceso de recalificación. Pero, ¡oh, no! desde el ayuntamiento se dieron cuenta de que una sola torre sería una gran referencia freudiana-fálica en el horizonte de la ciudad. Así que Rita (Doña Rita), con voz carajillera anunció

-¡Que sean dos, joder!

Pero Don Francisco Camps, viendo el símbolo de mal agüero que significarían dos rascacielos gemelos en la entrada de los aviones a Valencia (y esto si que no me lo invento, que esto lo vieron mis ojos) dijo:

-Como somos tres provincias, merecemos tres rascacielos: El Castellón, el Valencia y el Alicante.

Che que bó. Los rascacielos estarían en la desembocadura del cauce antiguo de Turia, cerca de donde estaba la ciudad de las artes. En la parcela M3. M2 serían los jardines de los "gratacels", pero... ¿que hacer en M1? Estaba cerca de la ciudad de las artes… cerca de los rascacielos… cerca de algo… la solución era clara. Un edificio que fuera el “punto de encuentro”. Lo llamarían Ágora, para darle un aire más culto. Así que fueron a calatrava y dijeron. ¿quieres pagarte esa carreta de caviar? Haznos una plaza cubierta. Y calatrava, muy ufano él apareció con un proyecto idéntico al de la estación que había diseñado en Nueva York, pero para no hacerla igual la hizo más alta. 70 metros de altura. Y fueron felices y comieron… ¡¡ah!!, no, perdonen ustedes, esto solo eran antecedentes.



¡¡Que bonitas las fallas!!

La gracia de la obra es que apenas costaría 60 millones. No parece demasiado ¿no? Pero claro, también dijeron que congriópolis (el “palacio de las artes Reina Sofía”) costaría 83 millones y ha salido por 300 millones. Y ahora la pregunta… ¿Quién paga eso? Está claro que lo pagamos todos con los impuestos, pero ¿Por qué dice el ayuntamiento que sus cuentas están totalmente saneadas? Fácil. Ellos no deben directamente. Para tales obras faraónicas crearon CACSA, (que suena como Dacsa pero con C), una empresa pública con una deuda acumulada de 452.644.000 millones, sin sumar aún los sobre-costes de el palacio de las artes ni de esto tan útil llamado Ágora. En palabras de los propios concejales del ayuntamiento, Ágora es “un punto de encuentro”, o lo que es lo mismo, una plaza de 5000 m2 cubierta y de 70 metros de altura con absolutamente NADA dentro.

Aunque ellos lo nieguen si que tendrá una clara utilidad. Teniendo en cuenta que tanto indigentes como inmigrantes ilegales (sobre todo senegaleses) duermen y malviven en el cauce viejo del río, ahora la menos tendrán un techo (alto) para cobijarse cuando haga frío, como ahora. Si es que estos chicos del ayuntamiento son buenos, pero no lo quieren reconocer.

Nota informativa: Tanto PP como PSOE han estado totalmente de acuerdo en la licitación y construcción de todo esto.

Vínculos e hipervínculos de referencia:

Costes, absurdo, ABC, no saben como no decir que es una mierda.

1 comentario:

El Gran Chimp dijo...

Casi media vida he pasado en Valensia capital, ché (trabajando, estudiando, festejant)... aunque soy valensiano periférico, de Elche para más señas, llevo muy dentro de mi (sic) ese entrañable pueblo que es Valensia city y ¡ay! cómo lamento las ansias de grandesa de Gozrita y el moltonorable sr. Camps (se ve una mano detrás de él... ¿es la de Saplana?)...
Qué modernos, Nano, qué guapo nos está quedando la CACSA (Ciudad de las Artes y las Ciencias SA)... qué lástima!


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