martes, octubre 25, 2005

Svidrigailov

Carraspeó y repitió la pregunta.

La niñita solo se alejó más de el, más que físicamente con su gesto.

No sabía que hacer. Le molestaba ver a una niñita sola como esa, y más aun que la habría llevado a estar quejumbrosa en el pasillo de una fonda. Puso la mejor sonrisa que podía dadas las circunstancias, y le insistió -Mi nombre es S. ¿Que te pasa pequeña? ¿Quieres comer algo?, pareces muy flaca-.

Poco a poco se le fue iluminando la cara y se quedó mirando con sus grandes ojos negra a S., que la miraba expectante, y, tras sorber la nariz sonrió tímidamente y dijo su nombre. Después siguió hablando cada vez a más velocidad mientras acompañaba su orondo compañero por el pasillo, quien sufría un torrente de palabras que mecía su aún enfermo y adormecido cerebro como en una barca en alta mar. Por lo que se pudo enterar, la niña era hija de alguna pinche o mujik encargada del trabajo pesado en la cocina, y había se roto o había desaparecido algo de la misma haciendo que todo el mundo creyera que era ella por ser la única niña en el lugar. Le habían pegado. La parte que antes ocultaba a S. ahora visible por mirarle de cara mientras andaba de lado mostraban marcas de al menos un par de manotazos. La niña se excusaba, acusaba y cambiaba de tema a gran velocidad, hablando de sus amigos, de lo que le gusta a ella correr y jugar, de que con la lluvia su madre no quería que ella jugara, que su padre volvía por las mañanas a casa porque trabajaba de noche, que a ella le gustaba mucho cocinar... Esto último hizo creer a S. que realmente si que había sido la niña quien había roto los cacharros intentando emular a los presentes en la cocina.



En cuanto llegaron a la habitación, la niña se sentó en la cama, y siguió hablando. De pronto se calló y se quedó mirando el trozo de carne que había en una esquina de la habitación, que tenía el techo muy bajo por parecer que de ahí nacía el techado del edificio. Con un solo gesto de la cabeza de su benefactor, la niña se abalanzó sobre la carne, que devoraba al mismo ritmo que intentaba seguir hablando. El hombre no podía más que mirar con los ojos abiertos como la niña engullía todo lo que el no había querido comer pero que pidió por vicio a la vez que charraba casi ella sola.

Una vez terminó de comer la niña, que paró de cenar no precisamente por haber quedado ahíta sino por falta de más comida, se volvió a sentar sobre la cama, apoyada la espalda contra la pared y siguió hablando. Parecía preocupada por lo que su madre diría, aunque esas mismas frases las intercalaba con otras referentes a otras personas del servicio cuyas vidas parecía conocer al dedillo. La ametralladora de palabras pasó a ser una ráfaga indefinible y después un murmullo. El paso final fue el silencio. S. no se había siquiera percatad de ello, estaba embebido en algo que parecía muy trascendente y nada en absoluto a la vez. Se levantó al percatarse y tapó a la niña que estaba tumbada en la cama hecha un ovillo. Volvió a la silla, pareja de la que había usado la niña para cenar, y se quedó de nuevo transpuesto, medio endormiscado. La pequeña dormía con sueño profundo y plácido. Incluso parecía que las mejillas se le comenzaban a sonrosar. Después a enrojecer. S. pensó que la niña se habría hecho con una botella de vino, de ahí su extraño comportamiento. Algo raro había aparte de eso. Las pestañas parecían vibrarle, levantándose cada vez más, dejando ver sos ojos. Pero ya no eran como los de antes. Eran unos ojos profundos, cavernosos. Eran unos ojos con más tinieblas que la cara oculta del infierno. S. no se podía mover de la silla. Estaba anclado a ella, y más aún cuando pareció que esa mirada de la niña acompañada de una incipiente media sonrisa le rodeaban, inundando la habitación. S. se sentía violado e impotente ante una niña muchísimo más pequeña que él. La pequeña se levantó lentamente, ante lo que él solo dio tímidos gemidos de terror. Se acercó poco a poco la niña con una mirada oscura e ígnea a la vez y una sonrisa antinatural de parte a parte de la cara. Anclado en la silla no pudo más que tratar de huir sin moverse, sintiéndose impotente y violado. La niña le pegó un bofetón.



S. Despertó sobresaltado y lleno de sudores fríos en la habitación, golpeándose casi con la pared del costado. Otro sueño. A tientas alcanzó su chaqueta y palpó el reloj de bolsillo, hasta acercarlo suficiente para ver la hora en la semipenumbra. Eran las 5 de la mañana. Llegaría tarde. Rápidamente pero sin prisa aparente recogió sus bártulos y dejó un billete en la cómoda. La cena de la noche anterior estaba ya acartonada y apestaba, casi podía parecer enmohecida. Salió rápidamente de la habitación, cruzando la ciudad aún en pleno sueño. Llegó al puerto de la ciudad, y acercándose a un embarcadero despertó al guardia que lo guardaba.

-Señor, me voy de viaje. Voy lejos.

-¿Qué quieres? ¿Déjame en paz? – dijo un ya viejo guarda con más ganas de dormir que de escuchar majaderías

-Si alguien pregunta por mi, dígales que me he ido muy lejos, a la aventura- Sacó mientras el revólver de su chaqueta. El guardia parecía horrorizado.
-¿¡¡QUÉ HACE!!?- el guardia se palpó rápidamente en busca de su arma.
-Invéntese un buen destino y un buen viaje para quien le pregunte por mi -Svidrigailov aplicó el revolver sobre su cabeza.- ¿no me desea buen viaje?- Amartilló el arma.
El guarda, horrorizado no pudo más que gritar intentando persuadirle desde dentro de su cabina, que ahora demostraba ser un gran estorbo.


Svidrigailov apretó el gatillo…

FIN

Aunque 13 días tarde, Feliz cumpleaños.
Ya itentaré regalarte algo un poco más decente que
esta historia en dos entregas no coleccionables
que para más inri es un pseudo plagio mal hecho

4 comentarios:

tres dijo...

Wow!.

Lo siento, pero aunque esto sea un regalo de cumpleaños (que no mio), me lo llevo a los incunables, a la cajita de tesoros.

Gracie...
Besitos Folk

Isis dijo...

toy hasta los huevos. jejeje. ¿que pacha myfriend? este weblog está bien o que?
no sé donde abrirmelo y mi cabeza empieza a estar saturada de no escribir...

¿can you help me?

Anónimo dijo...

Este post, tan alejado de lo que siempre escribes, me ha encantado, fascinado, me ha dejado perpleja, no sabia yo de esa faceta tuya..

el chocolate y la chica de la suavetristeza

Folken dijo...

Cambiar de registro de vez en cuando sirve para despear bastante la mente :p Gracias por aguantar los cambios de registro XD
Con que entres en www.blogger.com ya te dan opción para abrirte un blog nuevo de estos, y configurarlo es facil, te dan ellos la plantilla, la eliges y puedes ya escribir y lo que quieras.


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