domingo, septiembre 25, 2005

Valeron vino, vió, y vino.

Y ya tras tres meses de traslaciones entre el cono sur, siberia y Antigua y Barbuda, Valeron ya estaba de nuevo en el veterinario esperando a que la perra de su ardilla no infectara a otra perra clónica de la ardilla perra.


Estaba aburrido, cansado y aburrido. Sentado pacientemente con unas bolas de malabarismos flotando en torno a el y un batallón de hamsters armados con pequeñas espadas, (sin duda fálicas para los freudianos, pero simplemente de hierro colado y de triple destilado), soñaba con peach, la mujer melocotón en brazos de un fontanero italoamericano con bigote,siendo manejado por un mando imposible.

Salió de la consulta un hombre con bata y bigote, de nombre Mario el veterinario, y como premio a sus padres por el nombre fízose una estatua de tungsteno en mitad de la consulta, idéntica a Mario, que chafó al afortunado convirtiéndolo en un reloj Casio con calculadora.

De pronto Valerón olvidó por qué estaba en la consulta, con lo que las pelotas de malabarismos adquirieron un tono fucsia, y los hamsters parecían réplicas de Van Halen. Miró a la ardilla que de nada recordaba, y la hizo saltar sobre una flor. Desde entonces esta ardilla vaga por la ciudad de noche lanzando bolas de fuego y enmascarada bajo el pseudónimo de "Yoshi, la ardilla que quiso ser dinosaurio y no pudo pero lo compensó con una flor que le permitía lanzar bolas de fuego contra tortugas y maleantes", pero eso es otra historia...

Valerón, al ver que la consulta se llenaba de payasos salidos de un seiscientos fucsia, decidió ir al carrefur más próximo para adquirir la nueva entrega del personaje de orejas picudas y vestimenta de paje verde más famoso del condado de la Ribagorza: Link (he comes to town).


Saltando entre cubos con interrogantes, apareció ante una colosal estructura de polipripileno y amianto, pero como no le gustaba el polipripileno bostezó, y la gelatina se hundió sobre la sección de "Complementos para el hogar". Sorbiendo un yunque de tela llegó hasta la sección de "monstruos intergalácticos", justo cuando un Rancor trataba de agarrar a un dependiente que se creía bajo el influjo de algun tipo de cactus, pero el llanero solitario se inmiscuyó y acabó siendo pasto de las llamas. Valerón cogió su juego y se dirigió a la caja, no sin antes depositar su yunque a modo de chupete en la boca de un niño que lloraba, con lo que dejó de llorar a la vez que su carrito traspasaba el planeta hasta llegar a Nueva Zelanda. Valeron había hecho su buena obra.

Tras traspasar la barrera del sonido y el traspaso de 15 jugadores de baloncesto al Pobla F.C., se acercó a la caja, y pagó los 12500 neumáticos de competición que decían los rumores costaba el juego. Del gozo de que no lo intentara robar tan preciado elemento recreativo, el dependiente murió asfixiado entre toneladas de goma sintética.

Ese mismo dia y ya en Malasia, Valerón subió al nido de cigüeñas más próximo por las escaleras hasta Äfrica, y con uno de sus huevos alimentó a un regimiento de hambrientos soldados-lechuza que trataban de combatir de igual a igual con las hordas de Red Skull y Skelletor. Transformados en alambiques y radiotransmisores enviaron el consiguiente mensaje a las fuerzas aliadas que bombardearon Salamanca porque les caía mal la oveja Sandra, pero eso es otra historia.

Andando andando y ayudado a veces por la tubería transoceánica Rabat-Moscú-Atlanta-Camberra-Muñopepe (Ávila)-Kyoto-Manises llegó Valeron a Vancuber, donde con un ruido similar al de una botella de champán siendo descorchada varias extremidades y en su caso cabezas sirvieron para jugar al futbol a miles de osos Gumy de madera.

Ya cansado, y tras sacar a pasear a su triceratops Gozilla a pasear por el Nueva Nueva York del año 575 d.c., Valerón encendió su game cube con un palo de escoba mientras sonaban las campanillas de un avion de chocolate, lanzado para conmemorar su 859 cumpleaños en años de Jupiter.


Era todo por ese dia, con un calor asfixiante que te hacía necesitar calefacción para derretir tempanos de Mercurio, en los que el propio Valerón invirtió un tercio de la fortuna de su caniche Maribel.

1 comentario:

denke dijo...

Buenas, aprovecho el incognito de los posts antiguos. Lo hago aqui xa preservar la intimidad, si es lo que pretendias no poniendolo en tu perfil...(yo soy cazurro e insistente)
Llevo dos dias intentando conseguir tu mail, y lanzando salvas a posibles direcciones =P y soy incapaz de encontrarlo.

Mi mail es denke80@gmail.com


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